Los hermanos Nicomedes y Victoria Santa Cruz
Por : Octavio Santa Cruz
Proveniente de una familia emblémática afroperuana (la familia Santa Cruz), Octavio Santa Cruz Urquieta (ver entrevista), sobrino de Nicomedes y Victoria Santa Cruz, emprende un trabajo de investigación sobre la música afroperuana, llegando incluso a publicar un libro de partituras con el fin de preservar composiciones originales y salvaguardar la memoria de este patrimonio musical. En este relato, nos cuenta como investigador un resumen de los recorridos artísticos de dos de los protagonistas más importantes de la cultura afroperuana del siglo XX, los hermanos Nicomedes y Victoria Santa Cruz.
La familia Santa Cruz
Mi nombre es Octavio Santa Cruz Urquieta, y soy miembro de la familia Santa Cruz, que fueron diez hermanos, de los cuales algunos hicieron carrera artística a mitad del siglo XX. El padre de los hermanos Santa Cruz Gamarra, se llamaba Nicomedes Santa Cruz Aparicio y fue un escritor dramaturgo. De manera que estos diez hermanos nacieron y se criaron con el conocimiento de que existía un mundo de arte, de teatro, además de la vida diaria que conocían siempre. Nicomedes Santa Cruz Gamarra es el penúltimo, el noveno, de los diez hermanos Santa Cruz, y cuando él aparece en la vida artística ya sabía la historia de su padre, la tradición de que su padre había sido un escritor teatral. El inicio, el comienzo, como un detonador, fue su contacto con un portador de esta música y de todos estos conocimientos tradicionales llamado Porfirio Vázquez. A la larga, hoy día se puede decir que, dentro de las familias negras afroperuanas en Lima, en el Perú, tanto la familia Vázquez como la familia Santa Cruz son los dos grupos familiares más representativos : los Vázquez como portadores de tradiciones y los Santa Cruz como liderando los movimientos artísticos.
Nicomedes el decimista
Nicomedes aprendió las décimas, (la poesía en décimas), y aunque él sabía, conocía que esto era un género que venía de España – Calderón de la Barca, Lópe de Vega, Cervantes, … – él se adentra en esa tradición que, en todas partes de Sudamérica y también en el Perú, ya durante el siglo XIX, estaba enraizada en los grupos de gente de bajo nivel social, pobres y generalmente negros. Entonces, la décima negra o la décima campesina, que existió fuertemente en el siglo XIX, cuando está Nicomedes joven e interesado en esto en 1950, ya casi no se escuchaba, y Nicomedes toma la bandera, el entusiasmo, el interés de renacer la décima; pero coincide también con otras cosas, otros asuntos, como por ejemplo, la marinera limeña: el baile y el canto de la marinera, que es limeña y es criolla, también estaba perdiendo fuerza : una de las razones es los movimientos migratorios en los años 30; en 1930 Lima, al igual que muchas otras capitales en Sudamérica, recibe gran cantidad de migrantes de la sierra, de provincias, y entonces esto empieza a diluir las tradiciones y a variar. Entonces, Nicomedes encuentra un folclor negro o afroperuano con pocas manifestaciones y casi que decreciendo, y su presencia va a ser decisiva porque, cuando en el año 1957 Nicomedes Santa Cruz decide formar una compañía de teatro, él reúne a algunos músicos, cantores, guitarristas, bailarines; no eran muchos tampoco, y a partir de eso forman a otros más, forman una compañía, y eso sería como un semillero porque cuando se disuelve esa compañía dos años después, ocasiona que aparezcan nuevos grupos.
En este trabajo Nicomedes estuvo acompañado desde el año 1957 o 1958 hasta 1961 más o menos, por su hermana Victoria; tanto Nicomedes como Victoria comienzan este trabajo sin haber tenido una experiencia previa; eso es muy importante: su iniciativa y su desarrollo van paralelos, se forjan en el quehacer, pero lo llevan adelante con mucho éxito. El público recibe de buen agrado sus propuestas y sus iniciativas porque hay cosas creativas en estas obras de teatro, tanto de rescate como de creación, y podemos decir que todo el folclor afroperuano, a partir de ese momento, como que tiene la marca, el sello de los dos hermanos Santa Cruz, de los grupos que fueron liderados por ellos bajo su dirección, pero donde hay la presencia, por lo menos, de Porfirio Vázquez como el mentor; y como actores Abelardo Vázquez, Vicente Vázquez, Osvaldo Vázquez, Pipo Vázquez y otras familias como los Chévez: Flavia Chévez, Carlos Chévez,
Nicomedes el multifacético
Nicomedes tiene varias facetas: hay el Nicomedes que trata sobre folclor y rescata temas de folclor en décimas, porque él hizo una suerte de décimas, que son poemas en 44 versos, donde él explica cómo era tal o cual baile hace tiempo, que ya casi no se recuerda, y, mientras tanto, a manera de una estampa, los músicos y bailarines pueden ejecutar eso, de manera que resulta una cosa muy teatralizada. Era una estampa musical en poesía en décimas y con ejemplos musicales. Y existen las décimas de Nicomedes como hombre de izquierda; estábamos hablando de los años 60s, 70s, y toda Sudamérica estaba imbuida de una fuerte emoción social: el cambio de estructuras, la oligarquía, el imperialismo, el proletariado; en fin, todo ese lenguaje era el habla cotidiana de los jóvenes universitarios en ese entonces, y Nicomedes participa de ese punto de vista. Entonces, hay un Nicomedes en pro del cambio de estructuras; hay un Nicomedes que descubre que tiene una pigmentación distinta que las demás personas y él es un adelantado, un abanderado de la negritud, antes que en el Perú se hablara del sujeto negro como objeto de investigación. Entonces, él se adelanta a su época. Hay muchas facetas: el Nicomedes haciendo comunicación, haciendo radio, haciendo televisión; en fin, habría muchos tipos de décimas que serían emblemáticas. Fue un golpe tremendo cuando Nicomedes, en el norte del Perú, donde está el enclave de pozos petroleros, y en el momento crítico, estando la International Petroleum Company, que era el emporio ahí, Nicomedes habla a la gente del norte y le dice: « Talara, no digas yes ». El teatro se caía de aplausos.
Hay muchas facetas y hay muchas décimas emblemáticas de Nicomedes. La décima más emblemática se ha divulgado a través de los colegios: “A Cocachos aprendí” habla de un niño que recuerda que, en su colegio, en su escuela, él no fue buen estudiante y estimula a los estudiantes de colegio a que sean buenos y a que hagan sus tareas. Esto se ha difundido mucho, pero no es, de ninguna manera, la más representativa ni la mejor de Nicomedes. Yo recuerdo una, que es la que a mí me gusta porque fue la que ilustré con más entusiasmo cuando tuve que hacer un dibujo para ella y la que, medio siglo después, cuando vi que nadie todavía en la universidad había hecho una investigación sobre Nicomedes. Entonces, hice un análisis sobre esa décima que se llama “Negra” :
«Que mi sangre se zancoche en el ron de la jarana y que me sirvan más noche en mi copa de mañana».
Una décima consta de cuatro renglones y después se desarrolla en 40 versos más y dice:
«Negra, grupa de repisa, cinturita de cuchara,
en la noche de tu cara hay media luna de risa,
esta noche tienes prisa
por provocar algún boche,
me miras como en reproche, con todo el cuerpo me miras,
y deseas cuando giras,
que mi sangre se zancoche.
Vas a salir con tu gusto y sea lo que Dios quiera,
porque en esta marinera contra tu pecho me ajusto,
y a ver si me mata el susto o tu carne palangana,
y a ver si me da la gana de mostrarle a tu chivil lo
que yo templé mi cuchillo
en el ron de la jarana.
La lengua del lamparín lamió sus labios de vidrio.
Tras un estertor de iridio cayó bostezando hollín.
Luz neón de un cafetín fue el alba de mi derroche.
Mozo, toma y busca un broche donde colgar mi tristeza,
y luego limpia esta mesa,
y que me sirvan más noche.
Negra, grupa de repisa, cinturita de cuchara,
la hazaña me costó cara,tu gente pega y no avisa,
me han abierto en la camisa un ojal de color grana,
sigue, negra palangana, que esta noche voy de nuevo,
y me matan o te bebo
en mi copa de mañana.»
Lo escogí para hacer el análisis porque cada renglón se presta para analizarlo. Hay, a veces, hasta en un solo renglón, en un solo verso, dos o tres imágenes; o sea, hay todo tipo de figuras de retórica, el análisis que he hecho da como 30 páginas. Hay también, además del Nicomedes folclorista, el Nicomedes poeta.
El libro
Yo escribí un libro que se llama «Mi tío Nicomedes»; comencé el día que falleció Nicomedes: yo fui a Radio Filarmonía, y les dije: “Ha fallecido Nicomedes; yo quisiera hacer un especial, un programa de una hora, con música que ya no se escucha. Escribí ese libro pensando en que los Santa Cruz hoy en día son una familia singular y que, en cuanto se pueda hacer conocer sobre ellos, es importante; y yo los conocí de cerca, desde adentro de la casa. En el programa que se llamó «Mi tío Nicomedes» y que aún hoy, a veces, lo pasan por Radio Filarmonía como un especial, quizá una vez al año o dos veces al año, yo cogí temas de los dos primeros discos que grabaron Nicomedes y Victoria en los años 1957, 1958. Ahora, esa música hay que tomarla con pinzas, porque cuando Nicomedes y Victoria y su grupo estaban creando música para el teatro, graban temas como Zanaharí, y algunos investigadores preguntaban hoy día: ¿qué es eso de Zanaharí?, porque habla Zanaharí, Cúrcundurú, Batún, Carambe, palabras así ? Dicen: «¿es que ustedes han heredado esa lengua?, porque no hay vestigios de que los negros en el Perú hayan conservado la lengua africana ?» Nicomedes y Victoria sabían que el Negro en el Perú perdió los tambores, perdió la religión y perdió la lengua; entonces hicieron algunas creaciones, pero con una visión lúdica y ficcionalizada de un posible rito de iniciación o rito de curación; pero no era diciendo que fue así, sino pensando: “tal vez ha sido así”; era como una pregunta. Nicomedes y Victoria, cuando crean esta música en estos discos – que fueron la música de las primeras obras de teatro del conjunto «Cumanana» – no están afirmando que están descubriendo un nuevo folclor negro o un antiguo folclor negro, sino que están preguntándose cómo habrá sido; eso es muy importante : no era una invención, era una pregunta.
El rescate
Nicomedes reconstruye temas como : El Festejo, No Me Cumben; o restituyen la danza del inga, que es el baile del muñeco. Victoria, por su parte, recoge, replantea o restituye el baile de la zamacueca. Nicomedes completa y recoge también el baile y la canción del landó, que antes de ellos no se conocía; hay datos, existe un landó grabado y anotado en partitura por la señora Rosa Mercedes Ayarza, pero es diferente; este landó que ellos conocen es más de tradición oral. También el baile del alcatraz; el alcatraz sí existía, pero como que Nicomedes y Victoria fijan la coreografía; entonces, todos esos son aportes, como que se hace un rescate de algunos temas olvidados o semiperdidos, fraccionados; recogen los fragmentos y recomponen y también, en otros casos, rearman una coreografía en base a algunos datos sueltos; esos son prácticamente los aportes de Nicomedes y de Victoria; cuando se habla de Nicomedes, a veces hay que mencionar a Victoria y viceversa, porque, por lo menos en el primer momento, cuando tuvieron la compañía Cumanana en 59, 60 y 61, estuvieron juntos ahí ellos.
Victoria Santa Cruz y la transmisión
Victoria, después de que estuvieron juntos en el conjunto «Cumanana», cada uno de los dos siguieron su camino, y Victoria hizo una ruta distinta. Nicomedes se iba mucho al sentir socialista, hacia la investigación por la tradición de las décimas, hasta publicar un libro que se llama la décima en el Perú, hasta ser un hombre de radio y de televisión. Por su parte, Victoria, después de haber sido directora del conjunto Cumanana y todo eso, fue a Francia a hacer un curso de estudios teatrales; estuvo como cinco años y vuelve en 1967, y arma otra compañía, una nueva compañía, recuperando algunos de los miembros, forma gente nueva. Fue directora de una escuela que estaba siendo llamada Escuela de Folclor y que hoy día se llama Escuela Nacional de Folclor. Poco tiempo después se crea el Instituto Nacional de Cultura y la directora del Instituto Nacional de Cultura, la doctora Marta Hildebrandt, decide que tenía que haber un conjunto de folclor; entonces ella decide que se haga un conjunto de folclor y que la que dirija ese conjunto tenía que ser Victoria, porque era la persona capaz de manejar grupos de 40 o 50 personas dentro de un escenario.
Victoria hizo cosas que no se habían visto en el folclor hasta ese momento, como que se pueda mover cantidad de personas así, ordenadamente y sin que fueran unas danzas de horas y horas como ocurría en los coliseos, por ejemplo. Victoria trabaja con folclor de costa, sierra y selva, todo el Perú; llega a hacer con el conjunto de folclor giras internacionales y eso fue muy bien recibido. En 1982 ya había sido el declive muy grande por cuestión de presupuesto, ya no podía seguir avanzando, y ella aceptó una propuesta y se fue a Estados Unidos y allí trabajó en la universidad Carnegie Mellon dando una formación para actores con un curso que tenía que ver con la dirección escénica, hasta el año 2000; cambió totalmente su vida, dejó de ser directora de folclor y fue un camino totalmente distinto, del cual no se sabe nada acá en el Perú.
“Me gritaron negra”
Victoria no hace décimas; ella no cultiva el género de la décima; hizo una décima solamente porque sabía hacerla, pero el hombre de las décimas es Nicomedes. La gran mayoría del público ha llegado a pensar que Victoria es la persona que compuso un poema rítmico que se llama «Me Gritaron Negra», que se conoce en varias partes de Sudamérica, y quienes están repitiendo escénicamente esta obra como estudiándola, comentándola, analizándola, le ven virtudes o fortalezas como la palabra de, por un lado, una mujer, por otro lado, que esta persona tiene un color que es negra; entonces, reivindicaciones tanto en el aspecto de género como en el aspecto racial. Ese es el texto más conocido; sin embargo, hay otros aspectos y Victoria es una de las personas dentro de la familia más polifacéticas. Victoria ha compuesto música. Escribió varias obras de teatro; los libretos los escribió ella y las coreografías también. Los grupos actuales de folclor que siguen con bastante aproximación a las coreografías que inició Victoria bailan Alcatraz, Landó, Zamacueca o Ingá. En todo caso, es cierto que Landó no se bailaba o no se ha escuchado desde 1900 y posiblemente, desde la misma fecha, no se bailaba Zamacueca. Entonces, el aporte de Victoria es haber recreado. Victoria decía que, para sus reconstrucciones, ella parte del análisis del movimiento; por ejemplo, para la Zamacueca o para el Alcatraz, basándose en pinturas del pintor Pancho Fierro. Entonces, basándose en momentos como que fueran instantes congelados dentro de una danza, ella hace la secuencia y dice: este paso se hace así y así y corresponde porque, en algún momento, el bailarín hace el paso que está en la estampa o en la acuarela de Pancho Fierro. Además, ella dice que se basa en un trabajo que ella realiza sobre el descubrimiento y desarrollo del ritmo interior, que ese es el nombre que ella le da a aquello que enseñó durante casi 20 años en Carnegie Mellon y que es la materia del libro que se llama «Ritmo, el eterno organizador» que ella escribió. Victoria se basa en un cierto enfoque en el contacto con el ritmo interno para poder recrear las danzas como eran antes.
Se conocen muy pocas cosas de Victoria. Hice una adaptación a dos guitarras de una música que casi no se conoce de ella, un ballet que se llama «La muñeca negra». Como no se conocía esa música, yo lo tomé e hice mi propia versión para dos guitarras con mi hija. Así, hay todavía muchas cosas que quedan por conocerse y difundirse de Victoria.
No sabemos qué pasa con esta familia porque, mirando hacia atrás, encontramos que el abuelo y bisabuelo de ellos fueron los Gamarra, que fueron pintores; o sea, que comienza con dos generaciones antes. Eso todavía está por trabajarse y no sabemos si seguirá apareciendo más gente con intereses por el arte. Hasta donde sabemos, Nicomedes y Victoria fueron lo más resaltante en el arte entre este grupo de diez hermanos. La marca de los Santa Cruz se basa en la facilidad de ser multifacéticos.




