Desde 2014, el grupo Tonada trabaja en la preservación, investigación y difusión del bullerengue y de las músicas tradicionales de la costa Caribe colombiana. Desde una perspectiva artística y académica, Tonada explora nuevas sonoridades, inspirándose al mismo tiempo en los guardianes de la tradición del bullerengue de las regiones de los Montes de María y Urabá. Con dos álbumes publicados, el segundo de ellos, Bullerengue y Tonada, nominado a los Latin Grammy Awards, el grupo se ha consolidado en pocos años como un referente de este estilo musical tradicional, que durante mucho tiempo permaneció circunscrito a las zonas rurales de la costa Caribe colombiana, especialmente en los alrededores de Cartagena y Barranquilla. Jaime, Febe y Mathieu hablan sobre los orígenes del grupo y presentan algunas de sus canciones más emblemáticas.

Mi nombre es Jaime Consuegra. Yo soy el director del Grupo Tonada, de la ciudad de Barranquilla. Tonada tiene 11 años de haber sido conformada como agrupación, como un proceso, como un proyecto, y digamos que como colectivo, como amigos y amigas y personas enamoradas y comprometidas con el bullerengue, tenemos aproximadamente 16 años de estar trabajando como en el proceso investigativo del bullerengue. 

Nosotros iniciamos un proceso en nuestra carrera universitaria. La mayoría de nosotros y nosotras estudiamos licenciatura en música, y dentro de la universidad, en algún momento, cada uno tuvo una experiencia muy cercana con el bullerengue. Yo personalmente, mi experiencia fue en la Universidad del Atlántico con respecto al bullerengue. Escuché a una chica cantar bullerengue, y me impactó. Sin saber que yo en algún momento iba a estar relacionado con el bullerengue, sentí una conexión ahí. Y lo que hice fue empezar a buscar de qué se trataba el bullerengue. Y coincidimos con una clase que se da en la universidad que se llama Ensamble, y se creó un grupo de músicas tradicionales donde hacíamos bullerengue, donde hacíamos tambora, y otros bailes cantados que se desarrollan en el Caribe colombiano. Congregamos a estas personas que hoy somos Tonada, en ese lugar coincidimos, y de ahí en adelante fuimos a un primer festival de bullerengue y quedamos enamorados del bullerengue, y ahora es Tonada que se convirtió en nuestro proyecto de vida.

Nosotros vamos a los territorios, hacemos un proceso de observación, vivimos las experiencias que viven los bullerengueros y las bullerengueras, las personas que están en la raíz. Nosotros vamos a los territorios a buscar la raíz, a conectar y a compartir sobre todo, a vivir en comunidad con nuestros maestros y nuestras maestras. Nosotros conocemos las tradiciones, vamos, compartimos con nuestros maestros, les pedimos a ellos y a ellas que nos den el aval, que nos permitan poder ser portadores de voces y, por supuesto, atendemos a todas sus sugerencias. Son personas con las que prácticamente convivimos a diario y también hablamos a diario con ellos y con ellas. Entonces, esas personas nos han permitido, por lo menos, ser portadores de voces de estas músicas tradicionales.

Mi nombre es Fede Merab Córdoba, soy cantadora de bullerengue e investigadora también. Soy nieta de un cantador del Pacífico, Alfonso Córdoba el Brujo, que es un músico muy representativo del Pacífico colombiano, del Chocó específicamente. En esa búsqueda de esa misma identidad, de eso que llaman raíz, me acerqué desde el Caribe colombiano, porque nací en el Caribe colombiano, no en el Pacífico, a la música tradicional, específicamente al bullerengue, porque sentía que era lo más cercano a esas músicas negras, porque vienen de un contexto de esclavización, claramente, todo lo que son los bailes cantados y todas sus variantes rítmicas. Y este proceso de investigación empieza desde ahí, desde esa necesidad de encontrar la raíz.

La “tonada” es la identidad que tiene cada cantador al cantar, es como el sello propio que le pone a cada melodía. Entonces cada cantador tiene su tonada, quisimos como poner eso en el nombre de Tonada porque tiene además tres cantadores que cada uno busca su identidad. Y la tonada es esa identidad dentro del bullerengue que cada cantador tiene.

Tenemos temas que hablan del territorio, son temas que hablan de nuestros maestros y nuestras maestras, y son temas que hablan también, por supuesto, de la cotidianidad de los territorios. « Fandango bonito » es un tema que ha tomado bastante fuerza : Pello Escudero es un tamborero de dinastía, por decir, de familia bullerenguera que son los escuderos que son muy importantes en el bullerengue, nacidos en el palenque de Chucunata allá en Turbo, Antioquia. Entonces eso, siempre es bonito a través de las canciones rendirles también homenaje.

Con mucho gusto me presento, mi nombre es Mathieu Ruz, soy cantador, compositor, investigador y un par de cositas más dentro del grupo Tonada y soy, por encima de cualquier otra cosa, un ser humano enamorado del bullerengue.

Nuestro trabajo en el bullerengue y nuestro rumbo en el bullerengue, en términos de composición, se ha resumido a contar con música nuestras experiencias de vida con nuestros maestros. Canciones como “Sírveme el Café”, “Fandango Bonito”, cantidad de canciones que nosotros tenemos, “Guíndame la hamaca”, por ejemplo, también, que son experiencias del festival, experiencias que nos brinda el bullerengue. Son nuestra cotidianidad, nuestra vida hecha música. Son canciones que muchas veces incluyen hasta otros sonidos que no hacen parte de la organología tradicional del bullerengue. Sin embargo, todas pueden ser tocadas como un bullerengue tradicional y todas pueden ser cantadas con el formato de bullerengue tradicional.

Dentro de nuestras composiciones en el repertorio, yo diría que la gran mayoría son canciones de nuestra autoría. Una canción que se ha convertido en un himno para las músicas tradicionales del Caribe colombiano es “El golpe de mi tambor”. Es una canción que describe el sentimiento que a uno le da, ese saudade que a uno le da cuando estamos esperando que llegue el día que comienza el festival. Cuando llega la fecha del festival a la gente le da como una ansiedad previa a los días anteriores y empezamos como a olvidarnos de que tenemos una vida que tenemos que atender porque ya estamos pensando en la añoranza del bullerengue. Entonces, eso es lo que esa canción describe. Describe que yo sí quiero seguir en una vida que esté liderada por el tambor y una vida que vaya a ritmo de tambores. Entonces dice :

No dejen callar el tambor, si yo me llego a morir,
me entierran con bullerengue para poder irme feliz.
Señores, cosa más buena que el golpe de mi tambor,
cuando mi tambor se acabe, seguro me acabo yo.”

Eso es la descripción, eso es lo que la gente ha logrado agarrar de esa canción e identificarse con ella. Es el gancho que hace que la gente se identifique con la canción, es la situación que todos los bullerengueros tenemos en común. Esas ganas, ese deseo de que ya llegue la época de reencontrarnos para poder ser y hacer bullerengue.

Pasa lo mismo con “Sírveme el café”: fue una vez más una historia de nuestra cotidianidad, una historia de nuestro diario vivir y fue revivir un momento y convertir en música un momento en el que estuvimos toda la noche haciendo bullerengue y yo llegaba sin dormir toda la noche, había tomado muchos tragos, venía con trago en las manos y llego a la casa de mi maestra, la que me enseñó a cantar, y la encuentro haciendo café y me dice, “bueno, ¿pero tú por qué llegas a esta hora? ¿Cómo es posible? ¿A ti sí te gusta la rueda?” Que no sé qué. Y empiezo yo, “Pero Pabla, no me regañes, sírveme el café, ven que yo traje un ron aquí y nos lo tomamos con café.”

Y ese sencillo momento de pasar una mañana ahí juntos, hablando, charlando, se convirtió en una canción, “Pabla, Sírveme el café”. La expresión de Pabla, Sírveme el café, se convirtió en una canción. Pabla Flores es mi maestra, es hija de la desaparecida Blalia González, es la voz insignia del bullerengue en este momento en el municipio de María la Baja.

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