Lalo Izquierdo fue una de las grandes figuras de la cultura afroperuana. Percusionista, bailarín, zapateador, coreógrafo, investigador de las tradiciones orales y destacado promotor cultural, dedicó su vida a preservar y difundir el legado afrodescendiente en el Perú. Nacido en Lima, creció en un entorno donde la música, la danza y la percusión formaban parte de la vida cotidiana de las comunidades afroperuanas. Discípulo de Victoria Santa Cruz, en 1969 fue uno de los miembros fundadores del emblemático Perú Negro, agrupación que desempeñó un papel decisivo en la valorización y difusión de las tradiciones afroperuanas.
Conversar con Lalo Izquierdo era encontrarse con una memoria viva de la cultura afroperuana. Cuando me recibió en su casa de Cañete, en 2019, habló de su trayectoria, de sus investigaciones y de su visión del legado africano en el Perú. Tres años después, en 2022, falleció a los 72 años, dejando un legado fundamental para la preservación de la memoria afrodescendiente del país.

Lalo Izquierdo, percusionista y bailarín afroperuanoLos inicios de Lalo Izquierdo

Mi nombre es José Orlando Izquierdo Funes, pero mi nombre de batalla es Lalo Izquierdo. Mi trayectoria musical, la obtuve en el sitio donde yo nací, en un callejón en el Rimac, Malambo, donde hubo manifestaciones de palenques, y crecí viendo las tradiciones de mi familia, en cuanto a música, gastronomía, costumbres, etc. Ya yo iba conociendo las costumbres, la historia, canciones, etc., de las raíces afroperuanas por intermedio de mi familia, especialmente mi papá y mi mamá.
Y a la edad de los 16 años, aproximadamente, mi hermana me habla de que había un grupo de música y danzas afroperuanas, se llamaba Teatro y Danzas Negras del Perú, que lo dirigía Victoria Santa Cruz. Entonces, ella me da la motivación, me anuncia, de que Victoria Santa Cruz necesitaba gente si yo me quería ir a probar. Pero no era lo mío, porque a esa edad, ya yo era maestro aparador. O sea, a los 14 años, yo me independicé. Compré mi máquina y hacía calzados y carteras, y a los 16 años, ya yo era mi propio jefe. Y fui a la dirección Pastaza, a cuadra 7, donde estaba Teatro y Danzas Negras del Perú. Llego y había gente que estaba ensayando. Habían muchos hermanos con el rostro sudorosos, todos sudando por el esfuerzo de la danza. Y en un momento, sale Victoria Santa Cruz y se da con mi presencia. Y dice, “¿y este muchachito quién es?” Mi hermana le dice “Es mi hermano, Victoria.” “Ah, ya, qué bien, qué bien. Entonces, ya, tú muchachito ponte aquí”. Entonces, se organizó para empezar la danza. Y ahí fue donde me explicaban qué tenía que hacer.

Teatro y Danzas Negras del Perú dirigido por Victoria Santa Cruz
Teatro y Danzas Negras del Perú

Y con el correr del tiempo, llegué a pertenecer al elenco de Teatro y Danza Negra del Perú. Del cual, conjuntamente con una serie de artistas, hicimos un grupo para ir a representar al Perú en las Olimpiadas de México 68, y trajimos la medalla de plata. Seguimos trabajando con Victoria Santa Cruz, y nos invitaron a trabajar al Chalán, un restaurante, pero no teníamos grupo. Así que el dueño le dice a Ronaldo Campos de formar un grupo. Y el grupo tuvo tanto auge que se enteró Chabuca Granda que había un grupo en el Chalán; nos habló para ir al Festival Iberoamericano de la Danza y la Canción, en Buenos Aires, Argentina. Y nos pusimos de acuerdo, entonces empezamos a ensayar ya; al comienzo solamente éramos solamente cuatro: Ronaldo Campos, Víctor Padilla, Rodolfo Arteaga y yo, y las chicas, Esperanza Campos, hija de Ronaldo, Pilar y Sara de la Cruz. Pero cuando se trató de llevar el grupo para el Festival Iberoamericano de la Danza y la Canción, ya empezamos a fortalecer con otras personas. Entonces ya entra mi hermano Isidoro Izquierdo, Linder Góngora en la guitarra, César Calvo, el poeta, Luis Garrido Leca. Con esa agrupación, llevados por Chabuca Granda, iniciamos el espectáculo en el Festival Iberoamericano de la Danza y la Canción, del cual obtuvimos el primer lugar. Y en esa época fueron diez mil dólares. Y ahí es donde recién nace Perú Negro. Porque cuando trabajábamos en el Chalán, se llamaba el Ballet Negro del Chalán. Cuando salíamos del Chalán a hacer funciones aparte, se llamaba Acuarelas Negras. Y posteriormente, pues, se le puso Perú Negro, por iniciativa del Chino Domingos, un periodista de careta.

Lalo Izquierdo, percusionista y bailarín afroperuanoEl nacimiento de Perú Negro

Entonces Perú Negro empezó ya a tener una serie de contrataciones porque veían que el grupo estaba muy bien formado, tenía buenos bailarines y sobre todo que era una forma pedagógica en que interpretábamos las puestas en escena. Nos unimos y empezamos a enseñarle a las chicas. Desde ese momento empezamos a obtener información oral de nuestros abuelos, tíos, y por parte de Lucila “Chila” de la Colina, mamá de Ronaldo Campos, Benedicta de la Colina, mamá de Caitro Soto, y de Fermín Gómez, el compositor del Inga, de San Luis de Cañete, íbamos reuniendo esa información oral y algunas veces física, y con toda esta información fuimos contando la historia por intermedio de la danza y la canción con el hilo conductor que era la coreografía. Pero eran movimientos venidos de las tradiciones ancestrales. Si tendría que describirlo con tres palabras, sería disciplina, arte y perseverancia.

La cultura africana en Perú

Lo que fue dándose como transmisión oral fue de que las etnias africanas que llegaron aquí a Perú, dentro de los Congo, Yoruba, Mukangas, Carabalíes, Cangaes, Huarochiríes, Terranovos, Chalas*; estas etnias, aparte de los bozales, (le llamaban bozales a los que no pronunciaban bien el español), en algún momento empezaron a unir movimientos corporales para un mejor entendimiento, porque aquí habían venido etnias que conformaban los de habla Bantú, que son cuatrocientas y pico de etnias, y dentro de esas etnias, pues está Angola, Mozambique, Camerún. Pero ellos, para mantener un orden de entendimiento, utilizaron el cuerpo. Cuando nosotros hacemos esto para comer, para tomar agua, gestos así fueron yendo a parar a coreografías que empezaron a dejar la tradición. Cuando nosotros bailamos con las palmas de las manos al firmamento, significa alma. Cuando las palmas de las manos van y vienen, significa movimiento de confraternidad, que es dar y recibir cariño, dar y recibir amor. Tenemos movimientos de labor, movimientos de lucha. Cuando los movimientos ancestrales, con las manos hacia el firmamento, el sol, la luna, las estrellas, cuando las palmas de las manos van hacia la tierra, es el contacto con la madre naturaleza, que nos provee de alimentos, nos cobija y nos recibe cuando dejamos de existir. Entonces, las danzas que nosotros proyectamos llevan en sí un significado, por qué ese movimiento está ahí y por qué se hace esa danza. Como transmisión de cultura africana en Perú. Entonces, toda esta transmisión oral que hemos adquirido por parte de nuestros ancestros, se han ido recordando, rescatando, mejor dicho, y ubicándolo en puestas en escena por intermedio de Perú Negro.
Empezamos con cuatro danzas, y aparte de estas cuatro danzas, fuimos anexándole otro tipo de danza por intermedio de Banchero Rossi, el magnate de la pesca en Perú, quién subvencionaba a Perú Negro : pagaba una mensualidad para cada uno de los integrantes de Perú Negro. Entonces, él dice : “Vamos a hacer una investigación sobre la presencia negra a nivel nacional”. Recorrimos el Perú en sí, incluyendo la meseta puneña del altiplano, que tenemos danzas y canciones afroandinas que no se dan dentro del repertorio afroperuano. Entonces, con todo ese bagaje, con todo ese material recaudado por la investigación, hicimos un tipo de metodología práctica para la enseñanza, tanto en la percusión como en la danza.

Lalo Izquierdo, percusionista y bailarín afroperuanoEl rescate de las danzas afroperuanas

Pues de las manifestaciones que nosotros hacemos dentro de las puestas en escena, que es un sistema pedagógico de informar y rescatar la tradición, vamos a la reconstrucción. Hay una canción que habla de un dulce tradicional aquí en Perú. Había una negra esclava llamada Josefa Marmanillo que no podía movilizar sus extremidades superiores. Entonces, ella ya no servía y le dieron la libertad. Ella se entera del Cristo de Pachacamilla, la procesión que pintó un esclavo angolense. Entonces, va de aquí de San Luis de Cañete a Lima a rezarle al Cristo. Le reza, le reza, luego regresa a su país y posteriormente siente como un estruendo y empieza a movilizar sus extremidades superiores. Y en retribución a eso, al año siguiente, Josefa Marmanillo llega ofreciéndole un postre al Señor de los Milagros y ese postre eran los turrones. Y a Josefa Marmanillo la apodaban Doña Pepa. Por eso son los turrones de Doña Pepa que ofreció al Señor de los Milagros. Y hoy en día ese postre está muy comercializado.
Una danza que presentamos se llama el landó. Hacemos homenaje a Tupac Amaru. Tupac Amaru fue un cacique que, de los primeros que quiso abolir la esclavitud, pero no lo tomaron en cuenta. Y él tenía como aliados a su esposa, Micaela Bastidas, la Zamba, al coronel Antonio Oblitas, un negro fornido, brazo derecho y lugar teniente de Tupac Amaru. Entonces, en honor a los que lucharon, porque Tupac Amaro tuvo aliados negros en su lucha, nosotros hicimos lo que se llama el landó. Y en ese landó representamos la tortura de Tupac Amaru. Hay una bailarina que se queda al centro y cuatro parejas laterales que hacen la vez de los caballos con que trataron de descuartizar a Tupac Amaru.

La transmisión de la cultura afroperuana

Aparte de Perú Negro, hoy en día transmitimos esto en la Escuela Nacional Superior de Folclor José María Arguedas, tenemos una agrupación de niños, jóvenes y adultos, llamada Kumaco, en Lima, una agrupación igual, niños, jóvenes y adultos, en San Luis de Cañete, llamada Afro San Luis, y en el Carmen, con Somos Ebano. A estos jóvenes lo que nosotros les transmitimos es por qué lucharon y qué nos dejaron nuestros antepasados. Ellos dieron su vida para que nosotros percibiéramos este legado, que es la cultura, que son nuestras tradiciones, nuestras canciones y nuestras costumbres, la cual hacemos llegar, pues, al público en general. Y entonces, son ritmos y bailes tradicionales que hemos percibido, que hemos recibido ahora por nuestros legados de nuestros antepasados.

*Lalo Izquierdo utiliza el término etnias en un sentido amplio, propio de la tradición oral afroperuana ; se trata de las denominaciones de las «naciones» registradas en el Perú colonial, no todas corresponden a etnias africanas identificables en la actualidad.