María Catalina Robles Izquierdo, percusionista y ejecutora de cajón peruano, inició el cajón a los cuatro años, influenciada por su familia : su tía Vicky fue una de las pioneras en tocar cajón en los años 70, su tío Lalo Izquierdo actuaba en la agrupación Perú Negro.

Su carrera empieza en el grupo Teatro del Milenio, donde las mujeres percusionistas eran pocas, así subraya la lucha de las mujeres por tocar cajón ; su trabajo contribuyó a abrir precedentes en la coreografía afroperuana moderna ; en esta entrevista, nos cuenta la satisfacción de haber luchado para que las mujeres tengan un espacio en la percusión del cajón peruano y de poder seguir tocando y enseñando su instrumento.

Hola, soy María Catalina Robles izquierdo, del clan de los Izquierdos. Soy percusionista, ejecutora de cajón peruano. Toco varios instrumentos, pero el que más me gusta es el cajón.

Cuando yo era pequeña se armaban grandes jaranas en mi casa, como cantamos todos, porque casi la historia familiar de todos los músicos nace así en la jarana en la casa. Veíamos a los tíos tocar ; mi tío Isidoro Izquierdo fue guitarrista de Perú Negro, mi tío Lalo Izquierdo fue bailarín de Perú Negro, mi tía Vicky fue una de las primeras mujeres que se enfrentó al cajón públicamente junto con Marta Panchano. Entonces nosotras veníamos de esa generación y cuando menos pensamos empecé yo a los cuatro años a tocar y mi hermana a los tres ; entonces y seguimos para adelante pues con la música hasta el día de hoy.

Mi recorrido personal artístico inicia con el Poder Negro de Vicky Izquierdo, que era el grupo de mi tía, que fue la que nos sacó a la luz. Después de ahí, yo olvidé la música, me dediqué a otra cosa. Una amiga de familia llevó a un francés a mi casa, Patrick Darlot era un fotógrafo y él tomaba unas fotos preciosas en blanco y negro. Me vio tocar y me invitó a su cumpleaños al otro día, que era en la sala de ensayo de Teatro del Milenio. Entonces yo no quería ir porque no sabía a qué me estaba enfrentando. Tenía como una especie de no querer entrar a ningún grupo porque siempre veía falta de disciplina, borrachera, un montón de cosas. Entonces cuando ví a Teatro del Milenio los conocí ese día me invitaron a ensayar. Entonces ví que era un grupo que tenía una disciplina muy bien puesta y bueno empecé a ir a ensayar y le digo mi hermana : « Peta, yo creo que ahí está nuestro futuro » ; y fue así como ingresamos al Teatro del Milenio y empezó nuestro peregrinaje por el arte ;

Hicimos un espectáculo llamado « Noche de negros », también un espectáculo llamado « Ocho danzas », armamos un espectáculo con composiciones del maestro Roberto Arguedas que es un guitarrista afroperuano muy bueno y compositor e hicimos una obra llamada « Viento y ausencia », que es el nombre del disco que grabamos en Francia porque aparte de que empezó mi peregrinaje por el arte, también empezó por el mundo de la mano con este grupo. Entonces este « Viento y ausencia » fue uno de las primeras experiencias que tuve en grabar un disco completo. Este disco de Roberto tenía una particularidad muy grande como que sus percusionistas éramos mujeres.

En Teatro de Milenio, la mayoría de las percusionistas que acompañaban a Roberto éramos mujeres. Estuvo Laura Robles, estuvo Peta Robles, Cata Robles, Rocío Nicasio. Bueno y allí empieza nuestra lucha pues porque éramos las únicas junto con María del Carmen Domo y su grupo éramos casi las únicas mujeres que se enfrentaban a la percusión profesionalmente, o no te contrataban por el simple hecho de ser mujer. Nada más. Entonces nos volvimos percusionistas exclusivas de Teatro del Milenio. Nadie nos llamaba, ni nos contrataban ni nada, si no hablaba o con Roberto o con Lucho. Así fue nuestra vida como percusionista.

Casi 20 años metida así en el grupo era un grupo muy bien afiatado. Hacíamos afro-contemporáneo. Perú negro hace afroperuano tradicional pero Teatro del Milenio hacía afro-contemporáneo, entonces la mayoría ahora de los pasos de festejo o de danza afroperuana que tú ves tienen mucha influencia de Teatro del Milenio porque abrimos un precedente en lo que es la coreografía afroperuana moderna.

Mi tía Vicky fue una de las pioneras que tocaba cajón públicamente. Todo el mundo decía que si tocábamos cajón éramos marimachas, que el cajón era un instrumento de hombre y que por qué los lo teníamos que ejecutar las mujeres y que eso no se veía bien y que eso no se debía de hacer porque como sabrás hasta el nombre del cajón es masculino : es el cajón no es la cajón. Mi tía Vicky salió en los 70, de ahí han pasado 20 años para que nosotras salgamos como percusionistas y de ahí han vuelto a pasar 20 años más para que ahora muchas más mujeres estén tocando cajón ya, osea, ha sido una lucha larga, como tú verás, ya te estoy contando de los 70 para acá son más de 40 años. Siempre hemos estado en esa lucha que los hombres cierran su entorno y no te dejan entrar, son las estrellas de la música afroperuana. Ya se está rompiendo el esquema, ya se está rompiendo el tabú de que el cajón es exclusivamente para hombres. Ahora las mujeres tenemos ese espacio que lo hemos ganado con sangre, sudor y lágrimas.

Yo soy egresada de la Universidad José María Arguedas que es la escuela nacional de folclor. Trabajo con niños muy pequeños. Mi tesis estaba enfocada en niños de nivel inicial porque no hay método de cajón para niños de inicial, como tampoco hay método de cajón para chicos con habilidades diferentes. Entonces he cambiado la temática de la tesis y la estoy enfocando a niños con habilidades diferentes, en este caso síndrome de Down, para probar que sí pueden hacerlo, que sí pueden tocar, que a pesar de su hipotonía muscular ellos pueden tocar un instrumento que es el cajón que tiene una pegada fuerte porque tú en realidad estás pegando con la mano desnuda sobre la madera y eso tiene que tener un toque preciso fuerte ya para que suene.

Yo soy una percusionista de síncopa. Me gusta el vals criollo y me gusta la marinera limeña y me gusta mucho el landó. Es como que si el landó me devolviera a mis raíces, osea lo que es visceral a lo que es alma, corazón, lo que es netamente africano ; a mí me llevan las emociones, y esa emoción hace que yo pueda ejecutar mi instrumento de la forma que lo hago.

Bueno, tengo el orgullo de haber participado en muchos festivales alrededor del mundo, llevando el cajón como estandarte. Estoy muy orgullosa de todo mi caminar por el mundo llevando este precioso instrumento que es nuestro cajón, que tiene partida de nacimiento desde el 2001 que María del Carmen Dongo luchó mucho para que nuestro cajón fuera nombrado « cajón peruano » y ahora es el instrumento del Perú para el mundo.

Estoy muy orgullosa de no irme de esta vida sin ver que mi cajón se volvió un rey. Ya me puedo ir tranquila, porque se hizo la lucha, una de que el cajón fuera el rey y otra de que las mujeres tengamos un espacio dentro de la percusión del cajón peruano.