La familia Balanta es una dinastía de músicos y cantadores que generación tras generación ha forjado y prosperado la música del Pacífico colombiano desde el principio del siglo XX en el municipio de Timbiquí. Sus orígenes son aún más antiguos y remiten al grupo étnico Balanta entre Guinea-Bissau y Senegal, tocadores de balafon, el ancestro africano de la marimba.

“Espíritu Balanta y Estrellas de Timbiquí” es un disco pensado, grabado y producido en Timbiquí, y a su vez es un tributo a los hermanos Balanta, su familia y todas las estrellas quienes mantienen vivas las costumbres ancestrales y tradiciones musicales de este pueblo. El Espíritu Balanta está compuesto por los hermanos Balanta : Diego, Emeterio y Martha, herederos de esta dinastía y tradición musical; por otra parte, las Estrellas de Timbiquí son las mujeres cantoras y los sabedores de la marimba que colaboran en el disco “Espíritu Balanta y estrellas de Timbiquí”.

Talentuoso tocador de cununo, Diego parece haber tenido muchas vidas en una : participó en varias agrupaciones musicales con las cuales ganó premios, grabó discos, y también actuó en la hermosa y conmovedora pelicula “ Siembra” de Santiago Lozano. Aquí nos cuenta un poco de su familia, de su recorrido y de éste proyecto “Espíritu Balanta y Estrellas de Timbiquí”.

 

Mi recorrido

Mi nombre es Diego Balanta Bartán. Nací el 15 de agosto de 1958 en el municipio de Timbiquí, Cauca. De mi familia, pues los que yo conocí fueron mi papá, Jerónimo Balanta, mi tío Agustín Balanta, Tomasito Balanta, Nicomedes Balanta. Es decir, que todos ellos fueron nuestros ancestros que venían cultivando la música tradicional del Pacífico. Nuestras tías, que eran las coristas, las cantadoras. Victoria Balanta, Josefa Balanta, Mamerta Balanta, Anastasia Vanguera, Vicenta Bartán, que era mi mamá. Entonces, toda esa cúpula eran las personas que venían con nuestra tradición de la música tradicional.

En esos medios ya nosotros veníamos cultivando los renacientes ; la música tradicional, mi hermano y yo la venimos haciendo tal vez a la edad de 10 años, con las fiestas patronales de aquí. Cuando llamaban a nuestros viejos, a nuestros ancestros, a hacer la parranda de la fiesta patronal, nosotros salíamos atrás de ellos, cogidos de la correita pa’ no quedarnos, y viendo los movimientos que ellos hacían. Ya cuando llegábamos a la casa, ellos llegaban con los instrumentos. En ese tiempo, ningún muchacho podía tocarles sus instrumentos, eran cosas sagradas. Entonces, nosotros para aprender buscábamos una batea, que era donde mi mamá hacía la masa, los mates o bien sea los tutumos donde se sacaba la leche de coco. Entonces nosotros llenábamos la batea de agua, le buscábamos dos mates y comenzábamos a hacer sonidos, a coger melodía. Mi hermano y yo aprendimos a fabricar los instrumentos y a tocarlos, porque nosotros no tuvimos maestro que nos enseñara, así como los viejos tampoco los tuvieron. Yo creo que eso viene de generación en generación, y nosotros viendo cómo lo hacían, buscamos la forma de crear las melodías con unos instrumentos que no eran instrumentos, sino que eran útiles de cocina de la madre para hacer sus alimentos, pero nosotros los cogimos como instrumentos de percusión.

Entonces, desde allí nosotros fuimos aprendiendo a tocar un instrumento de percusión. Ya cuando los viejos se fueron muriendo y que ya no podían más, quedamos nosotros en la misma tónica, haciendo lo mismo que ellos hacían, prestando el servicio con la música. Es decir, generando que esa tradición no se pierda, no se perdiera, y tampoco queremos que se pierda. Entonces, desde allí venimos nosotros dándole a la música tradicional del Pacífico, haciendo las fiestas patronales de aquí.

La primera salida, que me dio a reconocer como músico, fue mi presentación en el Segundo Festival de Petronio Álvarez en 2008. En este año hice mis primeras salidas, mis primeras reconocidas, para que el mundo conociera un poco de mi talento. Desde allí vengo cultivando la música. Me gusta porque también hay muchachos que también van creciendo con la tradición. Ese es mi aporte, porque yo les digo que no quiero llevarme ese saber, sino dejarlo para que ellos también se lo repliquen a otros en su tiempo, cuando entren en una edad avanzada.

El proyecto “Espiritú Balanta”

Espíritu Balanta es un proyecto que casualmente hizo Julián Gallo. Nos conocimos con él en un Festival Petronio Álvarez. Él vio casualmente el talento que teníamos y dijo: «No, a estas personas hay que hacerles un seguimiento para ver si salen más allá. Vamos a montar un grupo de Espíritu Balanta». Entonces le dijimos que si hay espíritu Balanta, tienen que estar las estrellas de Timbiquí. Entonces él dijo: «Eso es, entonces hay que llamarlo: Espíritu Balanta, estrellas de Timbiquí». Estrellas, porque las otras personas, los otros integrantes del grupo no son de apellido Balanta, entonces ellos son las estrellas. Seguido a esto, grabamos el primer álbum. Ese álbum fue un éxito.

En este disco de Espíritu Balanta, casualmente tenemos una rumba. La rumba dice así:
Tía de la O, ve niña pasa, yo no tengo potro, para irte a pasar,el de la chaqueta roja que se corra para atrás, hay que ahí llevamos unos huevos, no los vayan a quebrar ay echa pa’lante, mulata, ay echa pa’lante, no más, ay echa pa’lante, mulata, ay echa pa’lante, no más.

Esa es una rumba. Esa letra es de un hermano nuestro. Además de eso, tenemos otros ritmos como el golpe de Timbiquí, juga, bambuco… El álbum tiene 13 temas. Otra canción importante en este disco es «En mi tierra». La letra dice:
En mi tierra tocan bombos, pero no tocan así, así, así, golpe de Timbiquí, golpe, golpe, golpe de Timbiquí.
En mi tierra tocan marimba, pero no tocan así, así, así, golpe de Timbiquí, golpe, golpe, golpe de Timbiquí.

En esta canción, se nombran todos los instrumentos de percusión porque la cultura, la tiene no solamente Timbiquí, pero Timbiquí es único. Es único porque Timbiquí crea sus temas, sus letras, crea su música. Somos creadores de música tradicional.

El mensaje del álbum es, primero, que en mi tierra tocan bombos, pero no los tocan como aquí en Timbiquí. En mi tierra tocan marimba, pero no la tocan como aquí en Timbiquí. Cada corregimiento o ciudad tiene su forma de tocar los instrumentos, pero lo que nos diferencia es que la música de nuestro municipio no es acelerada, es una músca apausada. La juga es más acelerada que el bambuco, el currulao también es más acelerado que el bambuco. El currulao no es de la costa pacífica, el currulao es nariñense, uno complemento del bambuco. En nuestro municipio tenemos el bambuco viejo tradicional, y el bambuco andino, que este último es el que se toca con violines. Esas son las características rítmicas que nos diferencian.


Nosotros no sólo tocamos una juga, un bambuco, un bunde o una rumba. También tenemos una parte espiritual, como los alabados. Estos son cantos que se entonan en momentos de despedida, cuando fallece una persona. Si es un adulto, se le canta un alabado; si es un niño de 8 o 9 años, ya vamos achigualearlo entonando jugas, juegos de ronda. Esas son partes espirituales que usamos como expresión de nuestra cultura.

Una canción que podría destacar es:  Y ahora Virgen del Carmen : «Y ahora Virgen del Carmen, abogada del Señor, todas las almas del mundo, te las encomiendo a Vos, yo te encomiendo la mía, tú se la encomiendas a Dios, todas las almas del mundo te las encomiendo a vos».

Es una juga en honor a la Virgen del Carmen. Esta canción está dentro del repertorio de Espíritu Balanta.

Experiencia cinematográfica

Además de la música, tuve la oportunidad de participar en un proyecto cinematográfico. Por medio de la música conocí a muchas personas, entre ellas un señor llamado Santiago Lozano y una señora llamada Angela Osorio. Ellos me ofrecieron participar como actor principal en una película titulada “Siembra”. Aunque al principio no sabía nada de actuación, mi fuerte es la música. Ellos confiaron en mí. Rodamos la película en varias comunas de Cali, como Mojica, Potrero Grande y otras. La experiencia fue enriquecedora. La película ganó premios importantes, como el Berlín de Oro en Suiza, la India Catalina en Cartagena, y el mejor premio de la crítica en España. Fue un proceso terapéutico para mí, ya que durante el rodaje recordé momentos dolorosos de mi vida, como la desaparición de un hijo mío años atrás. La película narra la historia de una persona desplazada que enfrenta muchas dificultades al abandonar su tierra. Es un reflejo de las realidades que enfrentamos muchos.

Nosotros estamos muy aislados acá en el municipio, y es como si estuviéramos dentro de una botella. A nuestra música no se le da la importancia que se le debería dar por el hecho de no estar en una ciudad importante del país. Me gustaría mucho salir adelante no solo por medio de la música. Lo importante es hacer realidad las ideas que uno tienen en su cabeza. Es eso lo que yo le digo a las nuevas generaciones : “Si ustedes piensan que de la música no se vive, están equivocados, porque de la música se vive”.

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(Fotos : Julián Gallo y Mariana Reyes)